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Visto y oído: El perro y el príncipe en salsa
Pero no solo por tenerlo a él, sino por tenerlo junto a
Ramón Mejía, el querido Perro Zompopo que tanto admiran
los ticos, quien resulta que es hermano de Luis Enrique (y ambos,
claro, son sobrinos de Luis Enrique Mejía Godoy, el de Pobre
la María y El Cristo de Palacagüina).
Juntos, Luis Enrique y Ramón dieron un show que dejó
al público satisfecho. De la mezcla podía salir cualquier
cosa, pues era el experimento de combinar temas de salsa con lo
que canta el Perro, que es una mezcla de canción urbana,
rap, rock, balada..., en resumen, de géneros diversos pero
interpretados con mucha honestidad. Era, también, el experimento
de mezclar la voz rasposa y expresiva del Perro con la voz más
cristalina y flexible de Luis Enrique. Pero la mezcla salió
muy bien.
A mi juicio, no fue un show que fuera "in crescendo",
pues no fue exactamente de menos a más, sino que me parece
que fluyó en oleadas. El concierto comenzó muy fuerte,
tuvo momentos tranquilos y concluyó muy fuerte, tanto, que
el público hizo volver a escena a los artistas en varias
ocasiones con ¡Otra, otra!
Algunos de los momentos clave fueron cuando Luis Enrique interpretó
Así es la vida, Date un chance y Mi mundo. Los puntos más
altos de Perrozompopo fueron... bueno, casi todos, sobre todo la
interpretación de Quiere a tu país y Romper el silencio.
Los músicos acompañantes, ticos y nicas, estuvieron
muy bien, sobre todo, en mi opinión, Carlos Tapao Vargas.
Tapao está solo.
Tomado de: http://www.nacion.com/viva/2006/agosto/20/espectaculos3.html
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