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Perrozompopo, retrato humano
En un cuarto pequeño, al final del bar Jazz Café,
escuchamos a alguien exclamar: "¡perro!"
Se refería a Ramón Mejía, Perrozompopo, joven
músico nicaragüense que esperaba entre bambalinas para
subir al escenario y dar un nuevo ritmo a las conciencias.
Las piezas de su disco Romper el Silencio se gestaron en su Nicaragua
natal, pero son el resultado de un esfuerzo conjunto, de lo que
ahora vienen a llamar solidaridad y que, en este caso, supone el
deseo de unos cuantos músicos y productores del otro lado
del océano por hacer del arte un medio de concienciación,
diálogo y cambio.
Perrozompopo consiguió hacerse con el silencio, la pasada
noche del martes, para ir resquebrajándolo poco a poco y
colgar sobre el escenario fotografías de Nicaragua en forma
de música.
Sus canciones, como él mismo nos cuenta, hablan de los problemas
de su país, de sus gentes, de los niños de la calle,
de una región que sufre la pobreza y sus consecuencias y
que él, como miembro de una joven generación de nicaragüenses,
ha sufrido. "Yo viví la revolución e hice el
servicio militar, todavía no he podido sacarme de dentro
todas esas cosas que yo presencié de chaval (joven). La ruptura
que tuvo el Frente Sandinista con la gente que vivió ese
proyecto de revolución y que pensaba que todo podría
funcionar de una manera y ahora te das cuenta de que no y que todo
es una cuestión de poder".
Sobre sus temas, dice: "Solo quiero contar lo que pasa, mi
historia y la de Nicaragua". Dice que en Costa Rica encontró
"por un lado, un público lindísimo, que comparte
el mensaje que vivimos los nicaragüenses a pesar de las fricciones
que hay entre nuestros países y, por el otro, músicos
costarricenses que me han apoyado".
Escrito por: Cristina Ventaja
Tomado de: http://www.nacion.com/viva/2006/febrero/23/espectaculos7.html
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